EL REFLEJO DE UNA MIRADA, SEGUIMIENTO
Deja que las circunstancias te cambien un poco, date un tiempo, róbame las horas y detén las manecillas del reloj,
que aparezcan esos menos dos minutos,
que es así como deseo mi recuerdo.
Me verás con otro rostro,
más arrugas, mas vulnerable;
con otro cabello, con otra figura;
pasarán los días
y me verás más madura,
tal vez con menos vida o un poco más muerta.
Pasarán años y descubrirás que ni las arrugas, ni el peinado, ni siquiera la vida misma tienen la capacidad de
cambiar el reflejo de una mirada... La mía.