Eternamente

Eternamente

En el momento supiste lo difícil que sería la despedida, que no habría llanto que lo regrese a la  vida; mucho te ha pesado el saber que ya no lo verás, decirle adiós desde ese el amor doliente; quisiste evitar su partida oprimiendo tu propio corazón al saber que dejaría el suyo y con ello toda su Vida.

Al no verlo entendiste que la muerte lo despertó del sueño de la Vida, que su lugar había cambiado.

Has aceptado con amor y por amor a él que su final había llegado. Por muchos momentos sufrirás y llorarás su recuerdo y sentirás que te ahoga su ausencia; le pedirás al tiempo aunque sea unos segundos del pasado para decirle cuanto lo has amado; al silencio que habita en su espacio le pedirás que te hable para sentir que él aún no se ha ido, incluso le seguirás contando tus secretos y él te aconsejará como antes, como ahora, como siempre.

Y es así como aceptas esta separación momentánea con mucho dolor, con gran pena y dejas que tu Padre se vaya del todo a su realidad, a donde pertenecerá por toda la eternidad.

Que el Amor que alberga tu Alma te consuele en este estado de soledad aparente, que la esperanza  de un reencuentro te mantenga consciente de que la Vida es un pasaje sin medida de tiempo ni espacio hacia ese: Y SERÁ PARA SIEMPRE.